Un pacto con Dios y Su Obra
Habacuc 3:17-19
La Palabra de Dios nos revela la importancia de permanecer en los Caminos de Dios, la importancia de obedecer y, sobre todo, la importancia de comprometerse, de establecer un pacto con Dios. Es así como vemos, desde el Antiguo Testamento, que Dios mismo establece pactos con Dios; es el mismo Dios que hace prosperar y bendice al pueblo que lo honra.
Así podemos ver grandes hombres comprometidos al servicio de Dios:
– Noé – Moisés – Josué – David – Salomón
La lista nombres es bastante larga y continúa de la misma manera en el Nuevo Testamento:
– Juan El Bautista – Pedro – El Apóstol Pablo – El Apóstol Juan
Como vemos, La Palabra de Dios está llena de hombres de Compromiso; llena de hombres que fueron llamados para un propósito: servir a Dios, andar en Su Camino y realizar su Obra. (1 Pedro 2:9-10)
En la actualidad, Dios busca personas así.
¿Crees que hoy en día existen personas comprometidas con Dios? ¿Crees que puede ser tú uno de ellos?
VEAMOS NUESTRA REALIDAD LOCAL
Como iglesia estamos enfrentando duras pruebas, pero con plena confianza podemos decir que el Señor ha sido fiel y ha sostenido de manera sobrenatural la iglesia. Y lo seguirá haciendo.
También hemos podido ver cómo Dios ha obrado en nuestra vida llevando nuestra voluntad a una rendición total, aprendiendo a vivir las palabras del apóstol cuando dijo: “Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20), y en ese aprendizaje Dios está preparando nuestra vida para llevarnos a un compromiso con Él, inspirándonos a que a partir de esta convención, nosotros como su iglesia tengamos que asumir seriamente y por amor nuestras responsabilidades como hijos de Dios, y como iglesia que sea la luz del mundo y la sal de la tierra.
Terminó la convención, nuevos nombramientos, con ello nuevos desafios para la iglesia y el ministerio Cogop en Perú, al mismo tiempo sentimos que necesitamos un mayor compromiso, para con Dios y su Iglesia aquí en nuestro país.
Compromiso, significa una obligación contraída por medio de un acuerdo o convenio entre dos o más personas. Dios espera un verdadero compromiso con Él, ya que si observamos la condición de la Iglesia de hoy se puede notar una ruptura en gran escala de todo compromiso para con Dios. Por varios motivos, el trabajo, el tiempo, las enfermedades, las finanzas etc.
Todos en la vida hemos hecho compromisos de cualquier índole, algunos los hemos respetado y cumplido, pero han habido otros que no lo han respetado ni cumplido. Los compromisos que cumplimos nos traen satisfacción y beneficio; pero los compromisos que incumplimos o dejamos a medias, nos traen vergüenza y pérdida.
Sin embargo, el compromiso en la vida es algo importante y necesario, y es lo que marca la diferencia entre la mediocridad y la excelencia, y lo que le da a la vida una sensación de plenitud. El no compromiso solamente nos conduce a la indiferencia y al abandono.
El temor al compromiso es una verdadera epidemia en el mundo de hoy. Parece existir una resistencia del ser humano hacia toda forma de compromiso. El compromiso implica elegir algo en detrimento de otras cosas y eso, no nos gusta. El hombre quiere estar abierto a todas las opciones. Muchos se casan sin pensar en el matrimonio como un compromiso de por vida, sino como algo que se prueba y si no funciona, se deja.
El compromiso una vez asumido, es un camino sin retorno. Si bien es cierto que nos exige renuncia y sacrificio también nos asegura una gran recompensa (Mateo 25:21).
El compromiso es algo más que un conocimiento intelectual. Para que el compromiso sea verdadero y efectivo, tiene que alcanzar todo nuestro ser, no podemos comprometer una sola área de nuestra vida, se trata de todo o nada. (4 T)
En la decisión de comprometernos con el Señor ha de estar involucrada nuestra mente (debemos entender de qué se trata), nuestro corazón (necesitamos sentir lo que hacemos), y nuestra voluntad (hemos de querer hacerlo con todas nuestras fuerzas). El compromiso que se toma con Dios sin involucrar todo nuestro ser no es válido ni duradero.
Apreciados hermanos y compañeros, les invito a que mantengamos firmemente nuestro compromiso con Dios, y redimamos el tiempo que nos queda siendo consecuentes al llamado de Dios. Él ha hecho compromiso con nosotros y todo lo que nos ha prometido lo ha cumplido y sostenido, es a nosotros que nos conviene mantener el compromiso con Dios; puesto que lo que recibiremos de su mano, no será otra cosa más que bendición.


