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Dios escucha nuestras oraciones 【 versículos 】

Para comenzar quisiera mencionar que la oración es un medio de comunicación con Dios, un dialogo de a dos, donde Dios escucha nuestras oraciones y también nosotros debemos aprender a escuchar a Él. El orar es un ejemplo dado a nosotros por Cristo y la iglesia primitiva (Marcos 1:35; Hechos 1:14; 2:42; 3:1; 4:23-31; 6:4; 13:1-3)

¡Dios no escucha nuestra oración!

Frases como estas posiblemente se escuchen siempre en nuestras congregaciones, y quisiéramos saber entender y comprender como es que Dios escucha o no una oración, sobre todo frente a una necesidad.

orando a Dios

DIOS SI ESCUCHA NUESTRAS ORACIONES

Y si Dios escucha y está atento a todas nuestras oraciones pues tenemos la promesa de Dios de que nuestras oraciones no son en vano, aún si no recibimos específicamente lo que pedimos (Mateo 6:6; Romanos 8:26-27)

Ahora para entender mejor quizá la pregunta que nos hacemos es si Dios escucha nuestras oraciones ¿porque no tengo respuesta?  Primero quiero decirte Toda respuesta es en el tiempo de DIOS. Por el simple hecho que anhela lo mejor para nosotros y sabe exactamente en el tiempo y momento que deben suceder las cosas. Por eso se dice que Dios tiene tres respuestas para cada oración. Y estas son: SI la otra es NO y la otra quizá es la más común ESPERA.

Dios contesta la oración

Algunas veces Él retarda sus respuestas, de acuerdo a Su voluntad y para nuestro beneficio. 1 Juan 5.14-15   En estas situaciones, debemos ser diligentes y perseverantes en la oración (Mateo 7:7; Lucas 18:1-8) La oración no debe ser vista como el medio por el cual Dios cumple nuestra voluntad en la tierra, sino como el medio para hacer que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra. La sabiduría de Dios excede sin medida a la nuestra.

LA ORACIÓN ES UNA NECESIDAD DEL SER HUMANO.

 La oración es una prioridad en nuestro diario vivir. (Mr. 1.35; Lc. 18.1) no es “algo más”, en la agenda de nuestra vida cristiana, es una necesidad vital para nuestra relación con Dios, algo que demanda una prioridad en nuestro corazón y en nuestro tiempo. No podemos crecer en nuestra vida espiritual sino le damos el lugar que la oración se merece en nuestra vida, anteponiendo cansancio, ocupaciones, personas, etc. El compromiso de oración es compartido. Cada oración que nosotros elevamos se convierte a la vez en un compromiso de Dios para con nosotros.

El mandato de Pablo en 1 Tesalonicenses 5:17 de, “Orad sin cesar,” puede resultar muy confuso. Obviamente, no puede significar que debemos estar en una postura de cabeza inclinada y ojos cerrados durante todo el día. Pablo no se refiere a no dejar de hablar, sino a una actitud de conciencia de Dios, y rendición a Dios que llevemos con nosotros todo el tiempo. Cada momento despierto, es para vivirse en la conciencia de que Dios está con nosotros y de que Él está activamente involucrado y comprometido con nuestros pensamientos y acciones.

OREMOS CONSTANTEMENTE SABIENDO QUE DIOS ESCUCHA NUESTRAS ORACIONES

No tengamos la menor duda de que Dios siempre estará pendiente de nosotros y atento al escuchar nuestras oraciones. no somos los mismos al formar en nuestra vida el hábito de orar. Porque orar es algo más que “hablar con Dios”, es más que un diálogo, va más allá de un intercambio de palabras entre Dios y el hombre. La oración es comunión con Dios. Esto representa un encuentro de contrastes:

Entre lo humano y lo divino, Entre lo terreno y lo celestial, Es el encuentro entre Dios y el hombre que involucra algo más que palabras, es la manifestación de la conexión del corazón de Dios al del hombre.

La oración siempre debe ser un medio de comunicación en la relación, donde las peticiones solo son parte de la comunicación. La oración nos deja adorar a Dios, amar a Dios, escuchar a Dios, confesarle a Dios y someternos a Dios, no simplemente hacerle peticiones.

DIOS NOS ESCUCHARÁ SIEMPRE.

Dios nos escucha siempre usemos esta arma tan poderosa de la oración para seguir intercediendo por nuestra sociedad que tanto necesita de Dios. El Señor Dios Todopoderoso invita a su pueblo a hablarle en oración. La oración a Dios debe ser ofrecida persistentemente (Lucas 18:1), con acción de gracias (Filipenses 4:6), con fe (Santiago 1:5), dentro de la voluntad de Dios (Mateo 6:10), para la gloria de Dios (Juan 14:13-14), y con un corazón recto delante de Dios (Santiago 5:16).

El Señor Dios Todopoderoso escucha las oraciones de sus hijos. Él nos manda a orar, y nos promete escuchar cuando lo hacemos. “En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos. (Salmo 18:6).

Lee esta hermosa reflexion Suelta Tu Carga.

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