Líder espiritual de los niños APACENTANDO CORDERITOS

Tabla de contenidos

Una sola voz para los líderes de niños

 Aquella tarde José estaba contento. Los ancianos del pueblo lo habían llamado para darle una tarea. Le dijeron: –«José queremos que tu cuides los corderos del rebaño. Son muy tiernos y necesitan una persona joven y especial como tú. Vas a necesitar de paciencia, sabiduría y energías.» – dijeron sonriéndose. «Te recomendamos que cuides a Perlita, veles a Picara y protejas a Chiquitín. Chiquitín fue rechazado por su madre al nacer. Así que tendrás que alimentarlo tú mismo.

José se sentía despreocupado. Pensaba que la tarea iba a ser fácil. ¿Qué tan problemático seria cuidar a unos corderitos juguetones?

A la mañana siguiente se apresuró a llegar temprano al redil. Vio que tenía 8 corderitos que cuidar. «¡Qué bueno!»- dijo gozoso y salió junto a los demás pastores al campo a pastar.

El día se tornó agotador. Picara tomó el camino equivocado y hubo que usar el cayado para hacerla volver. Después se enredó en unos arbustos espinosos de donde no podía salir. Perlita se cansó de caminar y el joven tuvo que llevarla entre sus brazos, frotar sus patitas con aceite y murmurar palabras de cariño para callar sus balidos lastimosos. Dejando a Perlita bajo la sombra de un árbol corrió a defender a Chiquitín de las ovejas que le daban de cabezazos y no la dejaban comer. El tiempo corrió sin tregua para el joven pastor. José guió, protegió, disciplinó e instruyó.

Al final del rudo día José se sentó debajo de un almendro a descansar. Reflexionó sobre la dinámica del día. Y se dijo: -«Esta tarea no es fácil. Conlleva gran responsabilidad. Si quiero ser un buen pastor de ovejas debo tener un plan de acción y más información. Tengo que equiparme mejor. Le preguntaré a los ancianos sobre el pastoreo… ¡Sí, Eso haré! Mis corderitos van a ser los mejores del rebaño.»-dijo el joven entusiasmado.

Mientras hablaba para sí, vió venir a Picara, la que tanto trabajo le dio. Ella se le acercó y poniendo sus patas delanteras sobre su pecho le lamió la mejilla y lo empujó al suelo. José se levantó riendo y entre carcajadas abrazó a Picara y le dijo – «¡Oh Picara! , yo voy a hacer una gran oveja de ti. Ya verás, no te me vas a perder. Lucharé contra todo por mantenerte en el redil.»

Amigo, piensa un momento en tu posición de maestro, líder o pastor de niños. ¿No crees que tienes la misma tarea que mi pastor imaginario?. Como líder espiritual de los niños tu responsabilidad es grande ante los ojos de Dios. Él no te ha llamado a un servicio de menos categoría que los demás. ¡No! Tu trabajo es de suma importancia pues estas colaborando con Jesús en la formación del alma cuerpo y espíritu de Sus pequeñines. Entre tus tareas están las siguientes:

  • Guiar: vas a llevar los niños a su paso por el camino a la eternidad
  • Modelar: tú eres el modelo que ven los niños sobre como ser como Jesús.
  • Orar: para llevar un mensaje eficaz y entendible, como también para presentar a cada niño ante el trono de Dios.
  • Disciplinar: dirigirás la voluntad férrea del niño hacia la obediencia y voluntad perfecta de Dios
  • Amar: la ternura y el afecto sincero que le profeses a una de las criaturas más inocente dejará huella en el adulto que llegará a ser en el mañana.
  • Sacrificar: tu voluntad y tu tiempo para cumplir con el compromiso hecho a Dios.
  • Disfrutar: amarás lo que haces y sentirás gozo de estar rodeado de tantos niños.
  • Jugar: a través del juego y la recreación, puedes inculcar valores eternos y fomentar una atmósfera sana y agradable.
  • Planificar: crearás actividades, estrategias dinámicas y pertinentes al niño del siglo 21.
  • Evangelizar: el momento es ahora, ya lo dice la Palabra de Dios «instruye al niño en su camino y cuando llegue a viejo no se apartará de el»
  • Visión: el objetivo principal debe ser el de llevar a la niñez a una relación personal con Jesús y una vivencia diaria conforme a los preceptos divinos.

¿Te has preguntado, por qué sería que los niños querían acercarse Jesús?

¿Te lo imaginas rodeado de niños y regañando a los discípulos por su insensibilidad? ¿Has pensado en la ternura que tuvo Jesús al resucitar a la hija de Jairo, sanar al niño epiléptico y al que le dio los panes y los peces?

Amado líder de la niñez, los niños tienen necesidad de nuestro cuidado pastoral. Son un terreno fértil para sembrar la Palabra de Dios. Si alcanzas un niño para el reino de Dios has rescatado una vida de esta generación perversa y pecaminosa. Apacienta los corderitos del Señor. Jesús estará a tu lado. Recuerda que tú también eres una de sus ovejas. El buen pastor dio su vida en la cruz por ti, y el buen pastor su vida da por sus ovejas.

Compartir
Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados
Y SI LA LUZ SE APAGA

«¿Y SI LA LUZ SE APAGA?” Viviendo como faros en un mundo oscuro» (Basado en Mateo 5:14-16)Duración: 60 minutosObjetivos:Comprender el llamado de Jesús a ser

Leer más »