PARTE 2
YA NO PUEDO MAS – PARTE DOS
DEVOCIONAL BIBLICO: Jeremías 1:4-19
TEXTO DEL SERMÓN: Jeremías 1:10 Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar. 1:19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.
INTRODUCCIÓN:
En la primera parte de este Sermón comenzamos haciendo la pregunta: ¿podrá un cristiano que está lleno del Espíritu de Dios, que está lleno de amor para Jesucristo llegar a un punto tan triste y tan bajo en su vida que cree que ya no puede más? Y la respuesta bíblica fue un SI rotundo.
Analizamos la vida de Job y encontramos que llegó a un limite en su vida que ya no podía resistir el sufrimiento. Y cuando llego a ese punto de su vida, el expresó: Job 3:11 ¿Por qué no morí yo en la matriz, O expiré al salir del vientre? 12 ¿Por qué me recibieron las rodillas? ¿Y a qué los pechos para que mamase? 13 Pues ahora estaría yo muerto, y reposaría; Dormiría, y entonces tendría descanso.
Hoy nos vamos a ocupar de otro gran hombre de Dios conocido como el profeta llorón o el santo de lágrimas. O el profeta de lágrimas.
1. SU ENCUENTRO CON DIOS. Jer. 1:4-19
Su llamado: Jer 1:5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Un llamado desde antes de nacer con un ministerio especifico.
Su autoridad: Jer 1:10 Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar. 1:18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra.
La Promesa: Jer 1:8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.
Jer 1:19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.
2. SU MINISTERIO .
Jeremías comenzó su ministerio en 626 a. de J.C., en el año decimotercero del reinado del rey Josías y continuó predicando hasta después de la destrucción de Jerusalén, aproximadamente en el año 586 a. de J.C.
La labor de Jeremías el profeta fue llamar al arrepentimiento al reino de Judá y, principalmente, a los reyes Josías, Joacim Joaquín y Sedequías, debido al castigo impuesto por Jehová de que serían conquistados por los caldeos si no volvían su corazón hacia Dios. Jeremías declaró el mensaje de Dios durante cuarenta años, advirtiendo a la nación en cuanto al desastre que se avecinaba, e intentando, en vano, que se volviera a Dios.
Debido a que muchos de los líderes y habitantes de Jerusalén rechazaron a Jeremías y a otros profetas, y continuaron pecando, Jerusalén fue destruida y muchos judíos fueron llevados cautivos a Babilonia.
3. JEREMIAS EL PROFETA DE FUEGO. Jeremías 20:9
Yo dije: «Ya no anunciaré más el mensaje del Señor; no volveré a hablar en su nombre», pero su mensaje dentro de mí se convierte en un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. Hago todo lo que puedo por contenerlo, pero me es imposible. PDT.
Hermanos, ¡este hombre llamado Jeremías tenía el fuego de Dios quemándose entre sus huesos! ¡Este hombre caminaba con Dios y no les temía a los hombres! ¡Cuando este hombre predicaba, las paredes temblaban! ¡Era un varón lleno del poder de Dios!
Pero aun así, la Biblia nos dice que Jeremías llego a un punto tan triste en su vida que lo quería dejar todo! Dios le permitió a este hombre experimentar una tristeza que pocos hombres han experimentado.
4. EL DOLOR DE JEREMIAS. Jer. 20:14-18
«14 Maldito el día en que nací; el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito. 15 Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo: Hijo varón te ha nacido, haciéndole alegrarse así mucho. 16 Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló Jehová, y no se arrepintió; oiga gritos de mañana, y voces a mediodía, 17 porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para siempre. 18 ¿Para qué salí del vientre? ¿Para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?»
¿suenan estas palabras como palabras que salieron de la boca del profeta de Dios? ¿Verdad que no? Pero Jeremías estaba tan bajo, estaba tan afligido, que su deseo era que hubiera muerto dentro del vientre de su propia madre! Te pregunto: ¿Has llegado al tal punto en tu caminar con Cristo?. Algunos si otros no pero algún día vamos a pasar. Dios nos syude a estar preparados.
CONCLUSIÓN:
¿Y por que Jehová permite que pasemos esas cosas dolorosas? Pedro nos da la respuesta.
1Pe 1:7 «para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo»
Cuántos de nosotros queremos tener en nuestro interior las características que tiene el oro, ser de alto valor, ser suaves pero a la vez muy fuertes, manejables y moldeables para que Dios haga Su voluntad en nosotros, conservando siempre nuestro brillo, estar sin mancha, ser resistentes y ser cada día más valiosos. La única forma de lograrlo es a través del fuego de la prueba que purifica y limpia y hace que nos transformemos cada día un poquito más en lo que Dios quiere que seamos.
Edificar con oro no es fácil y sencillo, porque requiere de una vida esforzada, valiente y desacomodada, una vida de santidad, que busca y se deleita en la presencia de Dios, una vida en la que hay sacrificios y entrega a los demás, en la que el mundo no tiene ninguna importancia, una vida que está sujeta a la voluntad de Dios y permanece en ella por encima de todo, edificar en oro es quitar la tibieza del corazón, el doblez de ánimo, el llevar una vida Santa. Eso hace el sufrimiento manifestar nuestra triste humanidad, la cual nos lleva a querer morir pero esa es la forma de perfeccionarte y prepararte para estar con el señor para siempre.


