1 Reyes 19:1-8I
Creo que en algún momento de nuestra vida dijimos o escuchamos decir a alguien: ¡Ya no puedo más! Estas palabras que manifiestan rendición, cansancio y agotamiento se hacen parte de nosotros cuando sentimos que las dificultades han sobrepasado nuestras fuerzas.
Ya no hay fuerzas para seguir, el silencio y el vacío se han apoderado de nuestros pensamientos y la luz de un futuro dejó de brillar; no concebimos esperanza, entonces nos vemos estancados por los problemas y ya no queremos seguir, creyendo que el dolor que tenemos es lo único a lo cual podemos aferrarnos.
I.- DIOS PERMITE QUE EL ENEMIGO NOS AFLIJA
1Re 19:1 Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas.
1Re 19:2 Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.
1Re 19:3 Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.
1Re 19:4 Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.
Elías vivió algo similar, después de haber escuchado que Jezabel lo perseguía para matarlo y había jurado frente a sus dioses que lo cumpliría, escapó para salvar su vida hacia el desierto. Un día de camino, sentándose bajo un enebro y deseando morirse dijo “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy mejor que mis padres.” (1 Reyes 19: 1-4)
II.- DIOS DESEA QUE RECONOSCAMOS NUESTRA FRAGILIDAD
¿Un hijo de Dios puede expresar estas palabras? Y aunque tal vez nos cueste aceptarlo es así, pero esta declaración no es de cobardía sino, es un reconocimiento que somos tan frágiles y débiles que necesitamos de alguien para poder vencer. Cuando llegamos a este punto entonces no sólo entendemos sino comprendemos que únicamente Dios puede ayudarnos y darnos la fortaleza para continuar.
III.- DIOS EN SU PALABRA NOS ANIMA A VENCER TODA AFLICCIÓN.
En Joel 3:10 el Señor se dirige a aquellos que están débiles, que se sienten sin fuerzas y les exhorta a decir “fuerte soy”, Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy
En 2 Corintios 12:10 Pablo dice “…por el amor a mi Salvador me gozo en las debilidades, en afrentas, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
IV.- LA FLICCION NOS LLEVA AL MONTE DE DIOS
Versículos más delante de 1 Reyes 19:5 dice que Elías estaba durmiendo cuando vino un ángel a alimentarlo por dos veces y él fortalecido se levantó y continúo su camino.
CONCLUSIÓN
Hoy quiero animarte a que si te encuentras en una situación donde ya no puedes más y quieres renunciar a todo, recuerdes que la fortaleza y el poder de Dios están contigo, no estás solo; por ningún instante pienses que el Señor te abandonó porque Él que te hizo, cuida de ti y no te dará más allá de lo que puedas soportar.


