MATRICULADOS EN LA UNIVERSIDAD DE DIOS

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MATRICULADOS EN LA UNIVERSIDAD DE DIOS

Cita bíblica  1 Reyes 17:1-16

1Re 17:2-3 Entonces el SEÑOR le dijo a Elías:  «Vete de este lugar, hacia el oriente y escóndete cerca del arroyo de Querit, que está al otro lado del Jordán.

1Re 17:8-9 Entonces el SEÑOR le dijo a Elías: «Vete a Sarepta en Sidón y vive ahí. En aquel lugar vive una viuda a quien yo le he ordenado que te dé comida»

INTRODUCCIÓN

En esta cita bíblica lo que podemos destacar es lo que Dios habla da instrucciones y el siervo obedece, Elías estaba sólo en el arroyo de Querit en el lado este del río Jordán. Había estado allí por un largo tiempo. El hambre había venido a la tierra en respuesta a sus propias oraciones.

Y debido a que las lluvias habían cesado, el arroyo se había secado, lo que significaba que no podía quedarse allí para siempre. Elías aún no estaba listo para enfrentar al rey Acab y los profetas de Baal.

Después de haber visto al rey una vez, había pasado a la clandestinidad de acuerdo al mandato del Señor. Antes de que él estuviera listo para hacer frente a los profetas de Baal, hay una parada más que él debe hacer, una clase más en la Universidad de la vida.

CUATRO PRUEBAS PARA ELÍAS

Dios tiene algunas pruebas preparadas para su siervo. 8 Entonces la palabra del SEÑOR vino a él y le dio este mensaje: 9 «Ve ahora a Sarepta de Sidón, y permanece allí. A una viuda de ese lugar le he ordenado darte de comer». (1 Reyes 17:8-9).

Antes que Elías estuviera listo para el gran reto en el Monte Carmelo, hay cuatro pruebas que él debe pasar.

  1. La prueba de un nuevo lugar

Sarepta era un pequeño pueblo en Sidón, en la región del actual Líbano. Era al norte de la tierra de Israel. La geografía importa, hay alguien más en esta historia que vino de Sidón. Su nombre era Jezabel, la esposa pagana del rey Acab. Sidón fue un centro de culto a Baal. Y ahora Dios está tomando a Su siervo desde el arroyo de Querit y lo envía a Sarepta de Sidón. Tuvo que viajar a un territorio gentil, la región de la adoración de Baal, al llegar allí, él debía conocer, ubicar, a una viuda que le diría qué hacer a continuación.

El versículo 10 nos dice la respuesta de Elías:

10 Así que Elías se fue a Sarepta. Al llegar a la puerta de la ciudad, encontró a una viuda que recogía leña.

Pensemos  en un par de cosas. La palabra Sarepta viene de una palabra hebrea que indicaba un “lugar de fundición”, lo que significa que en ese lugar hubo un tiempo que albergó a un horno donde se producía hierro, ahí se calentaba el mineral a alta temperaturas, así surgía el hierro, en los hornos era purificado de la escoria. El hierro era utilizado en la construcción de armas y carros. Entonces, por así decirlo, Elías está siendo enviad0 desde el arroyo al horno. Consideremos lo difícil que debe haber sido esto:

1. Él debe ir y conocer a una mujer. En esa cultura no era algo fácil de hacer.

2. Él debe ir al encuentro de una mujer gentil. Para un hombre judío ello era doblemente difícil.

3. Él debe ir al encuentro de una mujer gentil que es viuda. Esto significa que cuando la encontró, ella era muy pobre.

Y notemos una cosa más. Dios le dijo a Elías que fuera a Sarepta y que se  «quedase allí». Primero él debe permanecer en el arroyo. Ahora él debe permanecer en la casa de una viuda en Sarepta. Ese no era un mandato fácil para un hombre de acción como Elías. Sus órdenes son simples: “Quédate ahí”.

Está claro que cuando Dios nos ha puesto donde estamos, allí debemos “quedarnos” (I Corintios 7:20),

Aun cuando nuestra permanencia se vea llena de dificultades y peligros aparentes.

Quizás podamos pelear y discutir con el Señor, ¿qué estás haciendo? Puede ser muy humillante y puede ser muy frustrante cuando Dios te dice: Quédate donde estás.

•   Señor, yo quiero ir a otro lugar” Quédate ahí.

•   Señor, no me gusta este trabajo. Quédate ahí.

•   Señor, realmente no me gustan mis vecinos”. Quédate ahí. Señor.

•   Señor, no soy muy feliz en mi matrimonio”. Quédate ahí.

•   Señor, estoy cansado de mi iglesia””. Quédate ahí.

Puede ser muy frustrante cuando estás en un trabajo, en una relación, en una situación en la que estás listo para ir a otro lugar y Dios te dice “permanece aquí”. La primera prueba fue la prueba de un nuevo lugar, no sólo estás dispuesto a ir allí, Elías, pero ¿estás dispuesto a ir y quedarte allí?

2) El examen y primeras impresiones.

9 «Ve ahora a Sarepta de Sidón, y permanece allí. A una viuda de ese lugar le he ordenado darte de comer.» 10 Así que Elías se fue a Sarepta. (vv. 9-10a).

Eso es tan desesperante, es una situación extraña. Hay una viuda vestida pobremente, recogiendo leña. Elías no ofrece ayudarla. En su lugar, le pide que le ayude. Él la llamó y le preguntó:

Al llegar a la puerta de la ciudad, encontró a una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo:—Por favor, tráeme una vasija con un poco de agua para beber. 11 Mientras ella iba por el agua, él volvió a llamarla y le pidió: —Tráeme también, por favor, un pedazo de pan.  (vv. 10b-11).

Esto puede parecer cruel, pero es la única manera como el profeta puede saber con certeza si es la viuda a la que Dios le había enviado. Su respuesta revela que ella es la persona correcta:

12 Tan cierto como que vive el SEÑOR tu Dios —respondió ella—, no me queda ni un pedazo de pan; sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en el jarro. Precisamente estaba recogiendo unos leños para llevármelos a casa y hacer una comida para mi hijo y para mí. ¡Será nuestra última comida antes de morirnos de hambre! (v. 12).

Las cosas no pintan muy esperanzadoras para el profeta de Dios. Cuando llega a Sarepta, conoce a una viuda que está recogiendo leña para cocinar una comida final, después ella su hijo van a morir de hambre. Esto sucede más a menudo de lo que imaginamos.

Aquí está la prueba que todos tenemos que enfrentar. ¿Estoy dispuesto a obedecer a Dios aun cuando no tiene sentido? Cuando eres llamado por Dios para hablar a la nación, no tiene sentido ir a pasar un largo tiempo escondido en una cueva junto a un arroyo, y hace aún menos sentido ir a Sarepta y conocer a una viuda que está preparando su última comida antes de dejarse morir.

Hay momentos que hay hambre en la tierra prometida con tus hijos, lo que es permitido por Dios para mantenernos en nuestras rodillas diariamente, clamando al Señor. ES UNA PRUEBA. No es un juicio. Es una prueba para ver si vamos a seguir creyendo.

No es difícil alabar a Dios, cuando tienes dinero en el banco, y  tu jefe acaba de  darte un aumento de sueldo, y tu matrimonio está feliz, y tus hijos están haciendo muy bien su vida, y todo está bien en el mundo. Pero si todo lo que tienes es un Dios de los buenos tiempos, no tienes ni conoces al Dios de la Biblia, y no tienes fe en que te ayudará en los momentos difíciles.

¿Qué vas a hacer cuando tu jefe dice que estás despedido, cuando te quedas sin dinero, 

Cuando el médico dice lo siento, es cáncer y no hay nada que podamos hacer?

¿Qué vas a hacer cuando tu esposa o esposo dice que se ha terminado el matrimonio?

¿Qué vas a hacer cuando sus hijos están en dificultades y rebeldía?

En esos momentos, debes conocer al que está sobre todos. Lo cierto es que todos nosotros vamos a llegar en algún tiempo al horno.

Proverbios 17:3: 3 El oro y la plata, el fuego los prueba; los pensamientos los prueba el Señor.

Elías tuvo que ir a Sarepta, un lugar de fundición, al horno candente donde los minerales eran purificados. Tuvo que pasar algún tiempo en una situación desesperada. ¿Por qué? Fue bueno para él. Lo necesitaba. Tenía que quedarse con una viuda porque ella le enseñó la compasión. No había otra manera como aprenderlo.

3) El examen de una situación sin esperanza.

Esta pobre viuda está recogiendo leña para preparar una comida final antes de que ella y su hijo se dejen morir. Si alguna vez hubo una situación imposible, aquí está. Elías le dijo: «No temas».

Estoy seguro de que ella se puso contenta de escuchar eso. Entonces él le dio algunas instrucciones extrañas.

13 —No temas —le dijo Elías—. Vuelve a casa y haz lo que pensabas hacer. Pero antes prepárame un panecillo con lo que tienes, y tráemelo; luego haz algo para ti y para tu hijo.

 14 Porque así dice el SEÑOR, Dios de Israel: “No se agotará la harina de la tinaja ni se acabará el aceite del jarro, hasta el día en que el SEÑOR haga llover sobre la tierra.” (vv. 13 – 14).

Desde un punto de vista humano, esto no tiene ningún sentido. Por todas las normas de cálculo razonable, esta pobre viuda y su hijo pronto se morirían de hambre. Toda la evidencia apunta a esa dirección. Al mundo le gusta decir: ver para creer, pero Dios dice, creer es ver. Elías tenía sólo dos cosas que hacer:

•   Primero, tenía el recuerdo de lo que Dios había hecho en el pasado.

•   En segundo lugar, él tenía la Palabra de Dios en el presente.

Se acordó de cómo Dios había cuidado de él en el arroyo, y sabía que Dios lo había llamado, y por ello sabía que de alguna manera Dios cuidaría de él, y que Dios se haría cargo de la viuda y su hijo. Debe haber sido difícil para él decir esas palabras. Debe haber sido difícil para ella escuchar esas palabras. Pero de alguna manera ella tenía fe para creer lo que dijo Elías.

4) La prueba de una fe obediente.

La Biblia dice en el versículo 15:

15 Ella fue e hizo lo que le había dicho Elías, de modo que cada día hubo comida para ella y su hijo, como también para Elías. 16 Y tal como la palabra del SEÑOR lo había anunciado por medio de Elías, no se agotó la harina de la tinaja ni se acabó el aceite del jarro. (vv. 15-16).

Este fue un tremendo milagro de Dios. Cuando el jarro está lleno de aceite, no necesitas la fe porque se tiene todo, se tiene el aceite que necesitas. La fe viene cuando estás casi vacío y no sabes cómo vas a llenarlo de nuevo. Ahí es cuando averiguas cuánta es la fe que tienes.

Es  bueno cuando el jarro está lleno de aceite. No es tan bueno cuando está casi vacío.

Pero en el reino de Dios, los valores de la vida están totalmente invertidos, Para el pueblo de Dios, la abundancia es en general, mucho más peligrosa que la necesidad.

Es por eso que Jesús dijo que era difícil para un rico entrar en el reino de los cielos (Mateo 19:23), no porque el dinero  sea malo, pero cuando se tiene dinero, dependes de ello.

Y es por eso que los pobres suelen responder rápidamente  al  Evangelio,  y  los  que  tienen  una  gran  cantidad  a  menudo  no  sienten  su necesidad de Dios, debido a que su jarro está lleno. Aunque yo prefiero vivir con un jarro lleno, Dios a menudo permite que el jarro se quede sin nada porque es mejor para mí vivir en la miseria que en abundancia.

CONCLUSN

Una palabra final y he terminado. El viaje de Elías demuestra que Dios suele multiplicar Sus pruebas. Terminamos una prueba y, ¡Bam! Aquí viene otra. Dios lo hace para mantenernos humildes. Lo hace para purificarnos. Lo hace porque lo necesitamos, aunque no nos gusta mucho.

Primero nos envía a la Universidad de Los Cuervos, y tan pronto como hayamos terminado allí, él nos inscribe en un curso intensivo en la Universidad Jarro Vacío. ¿Por qué?

Dios envía las pruebas para hacernos más fuertes. Una vez que somos más fuertes, estamos listos para dar el siguiente paso. Nada en la vida de Elías sucede por casualidad. Cada paso ha sido ordenado por el Señor para prepararle para un mayor trabajo que viene. Desde las montañas hasta el palacio, hasta el arroyo y ahora a la casa de la viuda de Sarepta. Dios estaba preparando a Su hombre en cada paso en el camino.

Dios hace lo mismo contigo y conmigo. Algunos de nosotros estamos en el arroyo y el agua se está acabando. Puedes estar en Sarepta y el aceite y la harina se está acabando. Puedes sentir que Dios te está castigando o que Dios te ha olvidado. En cambio, el Señor dice: «Hijo mío, te amo y tengo planes para darte una esperanza y un futuro. Cuando termine, estarás listo para el próximo paso».  Una  declaración resume  esta  verdad  para  mí:  Enseñamos  lo  que  sabemos; reproducimos lo que somos.

Hagamos una pausa para considerar lo que Elías aprendió en Querit y Sarepta:

•   En Querit Elías aprendió: «Dios puede cuidar de mí».

•   En Sarepta que aprendió: «Dios puede usarme para cuidar de los demás».

Elías necesitaba el arroyo, y también necesitaba la casa de la viuda, ambos lugares le enseñaron lecciones que no se podían aprender de otra manera. Eso me lleva a hacer una aplicación muy simple.

Cuando Dios dice: Ve, no lo analices. Sólo tienes que ir. Cuando Dios dice quédate, no lo analices. Sólo quédate.

¿Qué está diciendo Dios a través de las pruebas y dificultades de la vida? Está diciéndote: «Te amo más de lo que tú sabes. Voy a enviarte al arroyo, y allí voy a cuidarte, enviaré cuervos. Yo te voy a enviar al horno, y voy a estar contigo en ese lugar. Voy a estar contigo en los momentos difíciles, y cuando ocurran tiempos difíciles, yo te sacaré, y estarás preparado para el siguiente paso en nuestro viaje juntos».

Aquí está mi última palabra.

Todo esto es parte de tu preparación para hacer lo que Él quiere que seas, para que al igual que Elías, cuando llegue el momento estés listo para dar el siguiente paso con Él.

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