Influido por las reflexiones de Roland Allen comparto algunas de las rejas que estan encerrando a la Iglesia no permitiendo que esta se despliegue en esta tierra de acuerdo al deseo de Dios.
1.- EL MIEDO POR LA DOCTRINA
Marcos 7.13
El miedo de que una persona con poca preparación intelectual enseñe las verdades de Jesús a otra persona. Lucas 8.39 Juan 9:11,12 y 24 al 30
JESUS da libertad a todos los que creen El para hablar de su experiencia personal de fe.
2.- EL MIEDO POR LA MORAL
El miedo de aceptar a las personas que aún no viven según nuestras normas cristianas externas de conducta.
Podemos hacer dos cosas con los nuevos cristianos:
DARLES
Una norma o El ejemplo de Jesús
Nuestro control y dirección. Confiar en la guía del Espiritu.Santo
Deben pensar igual. Pueden superar nuestro pensar
Avance corto Avance infinito
Norma humana. (externa) Norma divina (Interna)
La norma que Jesús dejo fue Mateo 22.37-39
JESUS da libertad a todos a venir a El para recibir de El descanso para sus almas. Mateo 11.28
Si Jesús los acepta ¿puede la Iglesia no aceptarlos?
3.- EL EDIFICIO
JESUS da libertad a todos para vivir su experiencia de fe sin tener que ir a ningún lugar.
¿Lo que nos congrega debe ser el grupo de personas y no el lugar, cuanto más este el grupo insertado en la sociedad y no encapsulado de ella (muchas veces por su edificio) es posible ser sal y luz? Juan 5.21-24
4.- EL PASTOR
Esto ocurre cuando el pastor se convierte en filtro de lo que Dios quiere hacer por medio de sus miembros, no delegar, no autorizar y no liberar a sus miembros pueden hacer de nosotros obstáculos a la Obra de Dios.
JESUS da libertad a todos para vivir en Dependencia absoluta a la cabeza de la iglesia.
Efesios 4.15 Hechos 5.29
5.- EL MIEMBRO COMO ESPECTADOR
Esto ocurre cuando los miembros asumen una postura de consumidores, solo receptores, pasivos y no asumen una actitud activa, protagonista y productiva en la Obra de Dios.
JESUS da libertad a todos los miembros para que cada uno cumpla una función en la Iglesia de acuerdo a la capacidad que Dios le ha regalado. Efesios 4.16


