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REFLEXIONES SOBRE MAYORDOMÍA

1 Corintios 4:-2

Marcos 11:3

1 Samuel 15:13-22

Salmos 139:1-3

REFLEXIONES SOBRE MAYORDOMÍA

Mar 11:3 Y si alguien les pregunta por qué están haciendo eso, díganle que el
Señor lo necesita y que pronto lo devolverá»
Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores
de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que
cada uno sea hallado fiel. 1 Corintios 4:1-2

INTRODUCCION

Uno de los que apoyaban al gran misionero inglés Guillermo Carey fue Andrés
Fuller. Mientras este buscaba los fondos para apoyar a Carey, un hombre le
dijo,“Bien, doctor Fuller, viendo que es usted, le doy cinco dolares”.
Fuller le respondió con profunda seriedad, “Viéndote, yo no daría nada. Pero
viendo al Señor Jesucristo, ¿cuánto le daría?”. El hombre entendió la
diferencia y dijo, “Viendo al Señor Jesucristo, le daría todo lo que llevo”
Una pobre mujer, muy anciana, estaba plantando un manzano, cuando fue
rudamente interrumpida por alguien que le dijo:
– ¿Por qué planta usted árboles cuyos frutos no puede llegar a comer?
Levantando la anciana la cabeza replico:
– Alguien plantó árboles antes de que yo naciera y yo comí de su fruto, y
ahora planto para otros, para que la memoria de mi gratitud exista cuando
yo me haya ido.

1. PROPIEDAD DE DIOS

Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro
cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” 1ºCo 6:20.
¡Cuántas veces olvido esto en mi vida! Sé que soy propiedad de Dios,
comprado por precio de sangre, redimido para Su gloria…pero muchas veces
mi actuar puede no mostrar quién es mi dueño.
Sabemos que Dios es el Creador, el Señor y Dueño absoluto de todo.
Reconocer la soberanía de Dios en todos los aspectos de la vida…
testificándolo no solamente con la boca, sino con los hechos.
Recordemos que en medio de lo que le ofrezco al Señor, lo que más le
interesa a Él es mi condición espiritual más que la cantidad de mi ofrenda

Él no necesita nada (Hechos 17:25), pero sabe que sí su pueblo necesita
aprender que “más bienaventurado es dar que recibir” Hechos 20:35, y, por
medio de la mayordomía cristiana, el Señor nos ofrece esta gran
oportunidad

2. DIOS MIRA NUESTRO CORAZÓN

Recordemos que Dios mira nuestro CORAZÓN en medio de aquello que le
ofrecemos a El, por lo cual hay algunos puntos que considerar para ser el
mayordomo que Él espera de mí:
Tener un corazón que reconoce a Dios como el Dueño. Mateo 10:8. Todo
aquello que tenemos es por pura gracia, para cumplir con lo que Dios tiene
preparado para cada uno de nosotros y para Su Gloria.
Tener un corazón limpio. Uno sabe cuándo permitimos “pecados” en nuestro
corazón….quizás pensando erradamente que “nadie lo sabe”…pero quién
más me debe importar conoce mi corazón y pensamientos. Salmos 139:1-3
Tener un corazón en paz con otros.
Mt. 5:23-24. No puedo decir que estoy bien con Dios… si no lo estoy con mis
hermanos. Una relación de comunión con el Señor implicará una relación de
comunión con las personas.
Tener un corazón obediente. 1° Samuel 15:13-22. Obediencia a Su Palabra
agrada al Señor más que cualquier ofrenda. La medida de mi obediencia a
Dios es la medida de mi amor a Él. “ Si me amáis guardad mis mandamientos”
Juan 14:15
Tener un corazón agradecido. La ofrenda del perfume en Mateo 26:6-13, un
perfume de gran precio…
Tener un corazón fiel. 1°Corintios 4:2.
Somos mayordomos de Dios. Estamos en deber de usar todo lo que Dios nos
da para su honra y gloria. La mayordomía es el cuidar y usar todo lo que el
Señor nos ha dado. No es solamente las cosas materiales, sino también
incluye nuestro cuerpo, nuestro tiempo, nuestra familia, nuestros talentos,

nuestros dones, el Evangelio. Tenemos que entregarle cuentas al Señor del
uso de todo lo que El nos ha dado.
Como hijo de Dios ¿vives para Él? A veces decimos… ¡No tengo tiempo! No
hay tiempo para orar, leer y meditar en la Palabra y por supuesto menos
tiempo tenemos para evangelizar, estamos llenos de compromisos, la
escuela, la Universidad, el trabajo, la familia, etc., sencillamente ¡No hay
tiempo!. ¿Es mi caso? ¿Es tu caso?
– Miremos a nuestro alrededor y las necesidades que allí hay.
– Seamos prácticos en el amor.
– Administremos nuestro tiempo personal, para darlo a los demás.
– Mostremos la verdadera madurez de ser profundamente espiritual…siendo
profundamente práctico.
CONCLUSIÓN. Iniciemos un nuevo tiempo arreglando nuestras diferencias con
Dios primero. Reconociendo que muchas veces olvidamos que todo es de él.
Luego arreglemos nuestras diferencias con nuestros semejantes y así
tendremos paz en el corazón salvación en nuestra alma y la corona de la vida
allá en el cielo.

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